Resulta que a un tipo se le pincha una rueda en la ruta. Abre el baúl y ve que no tiene gato (cricket, ese coso para levantar el coche y cambiar la rueda).
A lo lejos ve una casa y se dirige hacia allá para pedirle que le presten uno.
Cruza un pajonal y piensa:
“Claro, pero se presenta un desconocido, que le pide un gato, le va a dar desconfianza…”
Atraviesa una charco, y mientras se empapa los zapatos sigue pensando:
“Y encima tengo el auto lejos, también va a pensar que después que cambie la cubierta no me voy a hacer todo este camino de nuevo para devolverle el gato…”
Se enreda en un alambre de púas y cada vez más nervioso:
“...y encima capaz que un tipo forro de mal carácter y me recibe con malos modos”.
Pisa bosta de vaca, “y quien sabe si no tenga una escopeta y me saque corriendo a tiros”, atraviesa un matorral de plantas espinosas, lo pica una serpiente “Egoísta de mierda, en este país nadie tiene un poco de solidaridad, estoy varado en esta ruta del orto, sin gato y este tipo forro…”
Lo reciben (y muerden) los perros de la casa, arañado, mojado, picado, transpirado, con la ropa rotosa y oliendo a mierda de vaca, toca el timbre y sale un buen hombre que le dice:
"¿Que desea mi amigo?”
Y el tipo le contesta:
“¿SABES QUE? METETE EL GATO EN EL CULO!!!”
(Clave: el tipo de la cubierta rota, SIEMPRE soy yo!)
0 VECES NO DEBO:
Publicar un comentario en la entrada