"Debilidad. ¿De qué otro modo puede calificarse un movimiento no deseado, una evolución dictada e inducida por las exigencias del conjunto? Una persona no puede vivir fuera de los criterios que le ha implantado la sociedad, pero la realidad compartida con los necios puede llegar a ser una carga insoportable. Mina sentía que una fuerza incomprensible la atraía hacía un lugar templado y oscuro, en el que la tierra y el aire estaban cubiertos con una fina capa de humedad, y al mismo tiempo recibía insistentes señales de los que la rodeaban, personas simples y amables que trataban de llamar su atención mientras caminaba por el borde de una delgada cornisa. El sitio hacia el que ella se dirigía no era visible para ninguno de ellos, y sólo querían evitar que se despeñara. ¿Deseaban que fuera una más, una del rebaño? Funcionaba como un sueño, lo fuera o no, y Mina, íntimamente, quería ser aceptada. No disfrutaba quedando al margen ni le interesaba pagar el enorme precio que suponía mantener su libertad a contrapelo de los gustos y deseos de los demás.
Cada tanto, cuando advertía que la soga estaba a punto de cortarse, tomaba al toro por las astas. Antes de que los signos se volvieran marcas ominosas, letras y números purpúreos estampados en el brazo, accedía a las demandas de los que la rodeaban, familiares y amigos y salía tres meses con cualquier tipo, se tomaba vacaciones en la playa o llevaba a los sobrinos al circo. No servía para nada, pero los calmaba un poco y la dejaban tranquila por un tiempo.(...)"
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